jueves, 1 de octubre de 2015

Recetas para un trotamundos

Estocolmo, septiembre de 1991

La primera vez que tuve que cocinar en mi propia casa fue en Estocolmo. En casa de pequeño, desgraciadamente, nunca ni me interesé ni me enseñaron a cocinar. Y luego, aunque había vivido 6 años en Barcelona, tenía un comedor al que acudir.
Así que en mi primer año de cocinero, mi madre salvó escribiéndome y enviándome las recetas de algunos de mis platos preferidos.

Clicando tenéis las recetas originales escritas por Marita Palmer Tomás

El cocinar en otro país, aparte de la cocina en sí, tiene el inconveniente de hacer la compra. Elegir los ingredientes en un supermercado dónde todo está escrito en sueco al principio es difícil. Yo debía ir con el diccionario Sueco-Español a hacerla compra y además pedir ayuda a los dependientes. Al cabo de unos meses ya no es un problema y los últimos meses ya me desenvolvía para pequeñas compras en Sueco.

Los primeros meses viví con Marcelo, un brasileño que se adaptó muy bien a la vida sueca y que cocinaba una comida rápida, Tunbrödrulle (significa "rollo de pan fino"),  que solíamos comer por la calle cuando salíamos de fiesta por el centro o íbamos a patinar sobre hielo en Kungsträdgården con Nacho, donde en invierno había una pista de hielo. Marcelo también compraba el pan en el super y lo preparaba en casa. Lo aprendí de él y empecé a cocinarlo por mi cuenta. Aquí está como hacerlo:

Tunbrödrulle sueco:
El Tunbrödrulle original, se compone de puré de patata mezclado con lechuga, pimiento verde, kétchup y mostaza. Todo se enrolla en un pan fino sueco (Tunbröd)
con una salchicha de Frankfurt que aparece por arriba.
Para que no se rompa, mejor envolverlo en papel de aluminio.

Tunbrödrulle

Navegando por intenet también he encontrado otras variantes muy apetitosas.

Tras unos meses con Marcelo, se fue de Suecia y yo me mudé a una residencia de estudiantes con cocina compartida. Allí tenía una habitación con baño propio, pero cocinaba y cenaba en la cocina (las comidas las hacía en la cantina del trabajo). Había un chico iraní que coincidía mucho conmigo y que no sabía inglés. El único idioma que teníamos en común era el poco Sueco que ambos hablábamos, así que me tocó practicarlo en el momento más inesperado: cocinando.

Las mismas recetas que tenéis aquí tuve que ponerlas en práctica en Francés, Alemán e Inglés. Fue divertido cocinar el arroz a la cubana con la salsa de Paul Newman en Atlanta o hacer una sangría con vino de California en mi super-fiesta de 30 años.

A continuación tenéis la receta de mi sangría:
  • Mitad de vino tinto y fanta (limón o naranja, al gusto)
  • Un chorrito de vodka
  • un buen chorrito de Cointreau (el ingrediente secreto
  • azúcar
  • algo de fruta cortada 
  • hielo
Más adelante también aprendí a cocinar Creppes franceses, aunque ahora los he de hacer sin gluten, lo que es más complicado. Los originales, estilo francés, los hacía con 1 litro de leche, 6 huevos, 250 gr de harina, un vaso de cerveza y azúcar.


En Venezuela, existen las Arepas, que son como unos panecillos de maíz que se rellenan de lo que quieras. Para los celíacos como yo son una salvación, pues es posible encontrar harina de maíz sin gluten (por ejemplo Doñarepa). Las Arepas han sido elegidas el mejor desayuno del mundo.

Receta de las Arepas venezolanas:
Se echa un chorrito de aceite en un recipiente, algo de agua y sal. Mientras con una mano vas amasando, con la otra vas echando poco a poco la harina. Ha de quedar sin grumos y al final no debe quedar demasiado mojado.
Cuando está listo preparas una sartén con aceite y haces bolas de masa que después se aplastan con la mano antes de freír.
Cuando están listas, se abren con un cuchillo y se rellenan de: queso, carne mechada, atún con mahonesa, etc.
También se pueden hacer a la plancha o al horno en lugar de fritas.

Arepas venezolanas

Finalmente, si eres celíaco como yo, aquí tienes unas recomendaciones


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