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lunes, 7 de diciembre de 2015

Exposición en el Ramis: 25 años de la reunificación de Alemania

En una época en la que nuevos muros se están levantando, es bueno recordar que no hace tanto otros cayeron. El muro de Berlín y el telón de acero sucumbieron cuando nadie lo esperaba. Se cumplen 25 años de la Reunificación alemana y en el IES Joan Ramis i Ramis lo recordamos gracias a la exposición que nos ofrece el Consulado Honorario de Alemania. 

https://drive.google.com/file/d/0BwLv0fnQBxGzMGpWbzc2V24wNUU/view

Tuve la suerte de ser testigo de la situación en Berlín, a ambos lados del muro, unos meses antes de que éste cayera. Era estudiante universitario y conseguí una beca de verano que pocos querían en una ciudad de Polonia a pocos kilómetros de la frontera. No era Erasmus pero la idea era la misma.
Estábamos en 1989 y llegue en tren a Alemania, camino a una Universidad polaca dónde iba a hacer unas prácticas en Informática. La llegada a Berlín fue especialmente emotiva. Para llegar se atravesaba parte de la antigua República Democrática Alemana (RDA), así que había control de pasaportes para entrar en la RDA y luego de nuevo en la República Federal entrando a Berlín. Los policías de la RDA eran muy temidos y desagradables, siempre gritando. Esa noche me despertaron al menos cuatro veces entre pasaportes y control de billetes. Aún recuerdo llegar a Berlín amaneciendo y entre unos bosques muy frondosos. Una vez allí, me sorprendió mucho comprobar que Berlín estaba dividido en zonas, una controlada por cada una de las potencias ganadoras de la 2ª Guerra Mundial. Te encontrabas carteles como: “You are entering the american sector ...”. Era como si la guerra aún no hubiese acabado del todo. Al lado del muro estaba Check Point Charlie. Era un Museo del Muro, un homenaje a la gente había intentado huir de la RDA. Lo habían hecho dentro de maletas, escondidos en algún compartimento de un coche, en globo, etc. No todos lo consiguieron. 



Puerta de Bradenburgo, con el Muro de Berlín

Al pasar el control de pasaportes para entrar en la RDA casi no había cola. Se entraba por un edificio y uno no se daba cuenta de que estaba pasando al otro lado de la frontera. Sólo hablaban en alemán y no entendía nada. No estuve seguro de si había pasado o no hasta que intenté poner un Marco occidental en una cabina telefónica y no me funcionó.

Recuerdo que en la mochila llevé dos rollos de papel higiénico, pues ya me habían avisado de que en los baños públicos, en el mejor de los casos, había papel de periódico, algo no muy cómodo. Con la beca en Polonia me pagaban unas 500 Ptas / 3€, pero tenía el alojamiento gratis. Durante la estancia hice cálculos y con eso se podía vivir. Gasté mucho más gracias a los dólares y marcos alemanes que llevé y que iba cambiando en el mercado negro. La gente compraba monedas fuertes como el Dólar o el Marco para evitar la inflación, que era terrible. En un mes pagaban el doble por cada Dólar.
La vuelta a Berlín en tren fue accidentada: nos pararon y registraron el compartimento varias veces. Debía haber contrabando. Mis compañeros (a quienes por suerte no conocía) llevaban varias chaquetas a la vez, una sobre otra, y muchísimo equipaje. Los guardias registraron hasta desmontando las butacas. Por desgracia se quedaron detenidos. Al llegar a Berlín Este me dieron un visado de tránsito por 24 horas, así que di un paseo por la ciudad (bastante triste) y vi algunos parques. Creo que sólo llevaba pan y chocolate para comer.
Esperando mi turno para regresar a la RFA llegué a pensar que pasaría si llegaba a perder mi pasaporte. Un polaco que conocimos y que nos llevó de camping durante nuestra estancia nos comentaba que en las empresas había infiltrados de la policía política y que no veía una salida cercana a su situación de aislamiento.
Cuando ahora les cuento a mis alumnos que Europa y Alemania estaban divididas, les suena a algo de otro tiempo. Sin embargo, sólo han pasado 25 años. Por eso es importante recordarlo en la exposición que se realiza en el Ramis durante estos días. La caída del muro de Berlín permitió la reunificación de Alemania, cambió la vida a los ciudadanos de los países del Este y posibilitó una Europa unida. Fue un gran hito histórico a recordar y rememorar. Os invito a visitar la exposición y descubrir los detalles de como fue posible.

Kico Borrás Palmer - profesor y coordinador Erasmus del IES Joan Ramis i Ramis 


https://drive.google.com/file/d/0BwLv0fnQBxGzRjhPR3lXM1RpeFk/view?usp=sharing
artículo en el Diario Menorca (12/12/2015)

Noticias relacionadas:
- artículo en el Diario Menorca el 9 de diciembre sobre las impresiones de un alemán oriental y otro occidental, testigos del cambio. Ver 
- Noticia del Diario de Menorca el 4 de diciembre sobre la exposición. Ver

viernes, 9 de octubre de 2015

Vacaciones express en Grecia

Cos, verano de 1995

Durante el verano de mi año en Alemania, estaba un poco aburrido y con ganas de vacaciones; también de fiesta. Vivía en una ciudad mediana, Darmstadt, y me apetecía algo diferente. Recordé que un amigo, durante el año en Estocolmo, se fue a una isla griega dónde se lo pasó bomba...Martín me había hablado tan bien que no se me olvidó.

Con mi amigo Bertus, navegando por el mar Egeo

La isla en cuestión se llama Cos y está a sólo 4 Km de la costa de Turquía. Como podéis imaginar, desde Alemania hay excelentes ofertas para ir a destinos de playa. En mi caso encontré un vuelo muy bien de precio desde Düsseldorf. 
Unos meses antes había visitado Holanda y a mi amigo Bertus. Una semana antes del vuelo, casi por casualidad, le comenté dónde iba de vacaciones.
Inmediatamente recibí un e-mail muy corto:
- When do you go?
- With whom?

Le contesté igual de corto:
- Next week
- alone

Me pidió si podía venir conmigo y se puso a buscar su vuelo desde Amsterdam. Encontró una oferta para llegar un día más tarde que yo y se iba a quedar dos semanas. 
Mi vuelo salía a las cuatro de la mañana. Viajé en tren durante la noche desde Darmstadt a Düsseldort - algo más de 200 Km.  El aeropuerto, a esas horas de la noche era una fiesta: lleno de alemanes listos para irse de vacaciones por media Europa. El vuelo a Cos fue bueno y al acercarnos vimos varias islas impresionantes. Poco después apareció una isla rocosa y con poca vegetación. El avión se dirigió hacia ella: NOOOO! a esta NOOOO! pareció que todo el mundo decía. Con las islas maravillosas que se veían, íbamos a la más feuca.
Llegué a Cos y me busqué un lugar dónde pasar esa primera noche. Al día siguiente, con mi amigo, ya buscaríamos algo para los dos. La ciudad de Cos estaba animadísima de noche. El lugar a ir era "Bar Street".


Puerto de Cos

Al día siguiente me encontré con Bertus en el aeropuerto y fuimos a buscar dónde quedarnos. Encontramos un hotelito no lejos del puerto. Pedimos habitación y nos dijeron:
- no hay habitación, pero tenemos "algo"
- ¿"algo"? ¿Qué es "algo"?

La señora nos llevó a un trastero lleno de muebles viejos con dos colchones por el suelo. También nos enseño una manguera en el jardín donde nos podríamos duchar.
Nos pareció divertido y por muy poco dinero nos quedamos ahí toda la semana. La gente en Cos fue muy amable y simpática. La comida era excelente y aún recuerdo las Mussakas (Lassaña griega) y las ensaladas con queso Feta. Toda la gente que se dedicaba al turismo hablaba un Inglés muy decente y no había ningún problema de comunicación. Se desenvolvían mejor que sus colegas en España y el trato al cliente era inigualable.

Cada mañana nos duchábamos e íbamos a recorrer la isla. Más o menos es como Menorca de larga y algo más estrecha. No siempre usábamos el mismo medio de transporte. Un día alquilábamos bicis, otro íbamos en bus. Un día también pillamos motos.
- ¿y el casco?
- ¿Para qué casco? dijo el dependiente
- Bueno, hace calor...


La costa fue bonita, sobre todo la parte más occidental. Con las motos llegamos desde bastante alto a ver mucha costa. Ir en bici no fue muy buena idea por el calor y la montaña que encontramos. Acabé muerto y eso que en Alemania jugaba a fútbol y tenía una bici de carreras que usaba mucho.
Cada día, al volver de recorrer la isla nos tocaba ducha con la manguera, cena por el puerto y fiestaaaaa en Bar Street! Menos españoles, había gente joven de toda Europa bailando y bebiendo en los bares y por supuesto en la calle.


Bar Street

Uno de los últimos días pillamos una barca que nos llevó a unas islas cercanas, una con un pueblecito tipo el que se ve en "Mamma Mia".
La semana pasó demasiado rápido y me despedí de Bertus, que pilló barco hacia Creta. Él aún tenía otra semana por delante.

Ya de vuelta en Alemania tuve tiempo de pasar una tarde paseando por el Rhin en Düsseldorf. Luego otro tren de vuelta a mi casita en Darmstadt-Eberstad y a el lunes a trabajar...Acostumbrado a Menorca, un verano muy cortito.
 

sábado, 4 de julio de 2015

Un mes en Argentina (2/2)



Argentina, abril de 1996

leer la primera parte
Según GoogleMaps, me sale que hice más de 7.500 Km en mi mes de viaje. Una matada hacerlo todo en autobús, pero fue la mejor manera de ver y disfrutar Sudamérica a tope y a un precio razonable. Viajando por tierra uno aprecia realmente las distancias como realmente son y conoce más gente del lugar. En avión se conocen más turistas y extranjeros.

Aún así, en mis primeros días en Buenos Aires, organizando mi viaje, descubrí que había un paquete de vuelos internos para sudamérica (o Argentina, no recuerdo) que estaba muy bien de precio. Creo que eran 4 vuelos, lo que me habría bastado. El problema es que había que comprarlos en otro continente y ya era tarde para mi.



http://www.ramondelarocha.com/blog/zenit11.jpg


Ya llevaba casi dos semanas de viaje, andaba por Iguazú, en el norte de Argentina,  y en la parte más occidental, en Mendoza, me esperaba mi amigo Julio, al que conocí en Checoslovaquia en el año 90. Había acordado con él en llegar el fin de semana para que pudiera estar conmigo. Para llegar a tiempo tuve que empalmar 3 noches seguidas de autobuses pasando por Resistencia y Córdoba. En cada uno de estos lugares pasé el día, antes de irme “a dormir” al autobús. Viajar de dia era un “lujo”: se podía ver el paisaje, pero sólo tenía 30 días de viaje y había que viajar rápido para ver el máximo de cosas. Y una vez que quise ir de día para ver el trayecto en una zona en teoría interesante fue un desastre de paisaje. Así que si llegáis a Foz de Iguazú en autobús desde Curitiba, ¡mejor viajad de noche!

Resistencia fue un lugar terrible: muy pobre, muchas calles sin asfaltar, nada para ver... Aún recuerdo una foto que me hice con la gente de allí. No exagero al decir que quien nos hizo la foto era la primera vez que veía una cámara: éramos unas 6 personas a 3 metros y sólo acertó a sacarnos a 3, y cortados.

Cada noche de bus era más cansada que la anterior. Aún así, el día en Córdoba fue muy chulo. La ciudad era otra cosa: centro animado, gente y un lugar de nombre Carlos Paz en los alrededores a dónde llegué en bus. Lo pasé bien y ya sólo me quedaba una noche de bus para llegar a la casa de Julio en Mendoza.



Recordando nuestra residencia en Brno

Río Mendoza

Una vez allí, conocí a la mujer de Julio (o aún era novia??), descansé uno o dos días mientras veíamos la ciudad y luego con una amiga de ellos en coche cruzamos los Andes. Pasamos por el Puente del Inca (fue un hotel de baños termales que fue destrozado por un alud), vimos el Aconcagua desde la carretera y llegamos a Chile. En esa carretera, de noche, vale la pena parar para admirar las constelaciones del Sur. Nosotros lo hicimos a la vuelta. Dicen que hay más estrellas que en el norte. También hay que comprobar cuando se va al Hemisferio Sur, en qué sentido rueda el agua al irse por la bañera. 


  Puente del Inca
                 


Aconcagua, la montaña más alta de América - 6.962 m (*)
                      

En Chile vimos las empinadas calles de Valparaíso, Viña del Mar, etc. En el Pacífico había muchas olas, impresionantes. Les hice algunas fotos y fue imposible nadar. Además el agua estaba muy fría. Lástima no tener más tiempo para ir hacia el sur a ver los grandiosos paisajes que debe haber. En otra ocasión será.

Rocas vecinas - playa Zapallar - Chile


Una vez de vuelta en Mendoza, que fue una ciudad de tamaño medio muy agradable, llena de árboles y ríos secos, pillé un bus con destino sur hacia los 7 lagos y Bariloche. Es una estación de esquí, pero en Abril no hay nieve. Tampoco había mucha gente pero tuve que comprarme unos guantes y llevar puesto casi todo el tiempo el impermeable que llevaba. De noche lo usaba de almohada en el autobús y de día de abrigo. Bariloche tiene un paisaje alpino, con un gran lago y varias excursiones interesantes. Una vez reservé mi hotel y dejé mis cosas, me fui en autobús a Villa la Angostura a ver el Bosque de Arrayanes del que tanto me habían hablado. Son los árboles que salen en la peli Bambi de Disney. Allí caminé muchísimo, lo pasé bien, y tuve un breve encuentro con unos toros parados en medio del camino. Fui todo el tiempo solo y sabiendo que seguramente perdería el bus de vuelta a Bariloche. Mi idea era alquilar una bici, pero llegué a la hora de la comida y estaba cerrado. Hay una curiosidad de esa excursión: una de las diapositivas que hice con mi cámara muestra el bosque con una chica arriba de un árbol. Tiene que ser un efecto óptico, pero todo el mundo que la ve, dice que está allí.

Bueno, esa noche me tocó buscar otro hotel y se dió la coincidencia de que yo fuí el único huesped en los dos hoteles que pagué. En el de Bariloche debieron pensar que me fui de parranda, pues llegué al amanecer cuando regresé de mi accidentado viaje.

Me pasó igual que con Río: no me dio tiempo de seguir más hacia el sur de la Patagonia, hacia Perito Moreno, un glaciar que dicen es expectacular. Me tocó ir volviendo hacia Buenos Aires pues pronto se cumplían mis 4 semanas de viaje. Así y todo iba a parar en Puerto Madryn, dónde se ven lobos marinos y ballenas. Alquilé una bici y fui por caminos de tierra a ver la costa. Con las vibraciones se me salieron los tornillos de la cámara Zenith y me quedé sin poder fotografiar, al día siguiente, las ballenas. En Puerto Pirámide me embarqué con más gente en un bote a motor que nos llevó a buscar ballenas. Al rato vimos los chorros, cambiamos el rumbo y ahí estaban: al menos hubo 3 que nos rodearon y pasaron por debajo de la barca. Sacaron la cabeza y vimos sus enormes ojos. Algo inolvidable. Muy amigables y fantástica experiencia. Incluso nos dieron un diploma de “avistaje de ballenas”.

También quería ver los pingüinos, pero me dijeron que ya hacía frío y se habían ido a Brasil...

Este viaje fue tan tranquilo que faltaron algunas aventurillas. La única se produjo unos dos días antes de volver a Europa. Como iba haciendo durante todo el viaje, fui a un banco con la tarjeta de crédito y pedí algo de dinero. Me dijeron que había llegado al límite y no me podían dar más. Seguramente por el depósito de la moto que alquilé en Brasil. Tenía sólo unos 3 Euros en el bolsillo y un problema para hacer los 1000 km que me faltaban hasta Buenos Aires. Por suerte, probé de comprar comida en una tienda y para pagos sí me funcionó la tarjeta. Puede que no comprobase al momento el límite o que hubiese límites diferentes, no śe. La cosa es que a una tienda le ofrecí que me cobrasen dinero de más y me diesen el resto en metálico. No aceptaron ya que decían debían cuadrar la caja. Y el capullo me dijo: tranquilo, esto es parte del viaje!!

Pude pagar los buses de vuelta a Buenos Aires con la tarjeta y lo único que no me dejaban pagar así fueron las tasas del aeropuerto. Cuando vieron que si no me dejaban con tarjeta no las iban a cobrar, también entraron en razón.



https://www.google.com/maps/d/edit?mid=zTJ7mxg6A694.k9tw-or5ZO7Q&usp=sharing


Creo que desde entonces llevé cheques de viaje por si acaso.
Un último comentario sobre Argentina: los argentinos son super-simpáticos y me caen estupendamente. Sólo hay que tener una precaución con ellos: si les pides por algún lugar y no lo conocen, nunca te dirán que no lo saben. Su orgullo no se lo permite. Te dirán de ir por dónde les parezca, pero con eso puedes perderte. Si sospechas que no lo tienen claro, vuelve a pedir a otra persona por si acaso y si te lo dice diferente del primero ¡¡busca alguien para desempatar!!
Tras el regreso a Darmstadt, el proyecto italiano que me habían ofrecido estaba sentenciado. Había hecho bien en no aceptarlo y así disfrutar el viaje. Vi a mis amigos, recogí mis cosas en mi viejo Ford Fiesta y rumbo a casa. Al igual que a la ida, paré en Lyon a ver a mi amigo Thierry y el coche llego bien justo a Barcelona dónde el carburador daba problemas. Pasé la noche en casa de mi prima, con el coche lleno de trastos en el párking. Al día siguiente barco a Menorca y a preparar un verano en casita que iba a ser especial...pues trabajaría en un hotel de animador de deportes.


ver más fotos

(*) «Aconcagua 13» de Mariordo Mario Roberto Duran Ortiz - Trabajo propio. Disponible bajo la licencia CC BY 3.0 vía Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Aconcagua_13.JPG#/media/File:Aconcagua_13.JPG

martes, 30 de junio de 2015

Un mes en Argentina (1/2)

Argentina, abril de 1996

Era el año 1996 y estaba acabando mi beca de un año en la ESA/ESOC. No había posibilidad de renovarla, pero sí de conseguir un contrato con alguna otra empresa subcontratada por la ESA. Pensé que lo mejor al acabar era irme  de vacaciones, dejando tiempo a recibir contestación a los más de 100 Currículums que había enviado por toda Europa. Ya había fallado en las entrevistas de IBM en Heidelberg y Altran en París. Como tenía amigos en varios lugares de Uruguay y Argentina, decidí hacer el viaje llegando a Buenos Aires. En una Agencia de Viajes de Darmstadt compré mi vuelo para un mes con British Airways vía Londres. A los pocos días, una empresa italiana me dijo que me cogían para un proyecto de la ESA de no sé qué satélite. Tenía más ganas de vacaciones que de volver a empezar un trabajo...Hablé con Tomeu, un mallorquín que trabajaba fijo en la ESA, involucrado en el proyecto, y me comentó que el proyecto en cuestión estaba tocado del ala. Decidí hacer mi viaje. Efectivamente, cuando regresé del viaje un mes después el proyecto ya estaba cancelado y yo volvía a España sin trabajo.


https://www.google.com/maps/d/edit?mid=zTJ7mxg6A694.k9tw-or5ZO7Q&usp=sharing
Recorrido final del viaje de 30 días, todo por tierra (clica para ve mejor)
                                        

La organización del viaje fue sencilla: primero volaría y luego ya pensaría en una ruta para visitar a todos mis amigos. Al final iba a pasar 20 noches "en tierra" y unas 10 durmiendo en autobuses... Llevaba mi targeta visa y la idea era ir sacando dinero poco a poco en los bancos. El cambio a Pesos era carillo: no salió un viaje nada barato. Ya no era 1-1 con el dólar, pero casi. Para situarnos, Menem era el presidente de Argentina y Maradona jugaba en Boca durante su última etapa.

¡Empecemos!
 
Llegué con bastante antelación al aeropuerto de Frankfurt y casualmente vi que había un servicio de medicina tropical. Se me ocurrió pedir información. Salí vacunado, pocas horas antes de volar, de fiebre amarilla, cólera y algunas cosas más. Hubiese sido mejor haber tenido ya mi check-list.
Mi primer vuelo con British Airways era a Londres-Heathrow. Allí quedé para tomar algo con mi amigo David, que trabajaba en Londres, y luego seguí con mi viaje en dirección a Sudamérica. El vuelo fue bueno y la comida increíble para recibirla en un avión. Había avisado a Javier y a Sandra de que iba para allá. Javier ya había previsto que lo mejor era que me quedase en casa de Sandra durante mis días en Buenos Aires, que estaba bastante céntrica. A ambos los había conocido unos años antes en Estocolmo, trabajando juntos. Fue bueno volver a verlos, pero ambos trabajaban. Durante los 4 días que pasé allí visité y pateé casi todo Buenos Aires. Gran ciudad con barrios muy diferentes.

Plaza de la República, en Buenos Aires (*)
                                 
 
Recuerdo especialmente el barrio de La Boca y sus casas de colores y ya en el centro una noche internacional en una fiesta a la que me llevaron y dónde lo pasamos muy bien. Caminé muchísimo y en los tres o cuatro días que pasé allí vi todo lo que me interesaba. También compré dos discos de tango. El último día, tocó asado en la casa de Javier en Tigre.



La Boca, Buenos Aires (**)
                                            

De Buenos Aires pillé un barco por el Río de la Plata con destino Colonia de Sacramento, en Uruguay. Javier me lo había recomendado y era un lugar con encanto y famoso por sus
enormes coches viejos. Aún tengo alguna foto que les hice. De ahí me fui en autobús a Montevideo, dónde fuí a casa de Ricardo y Carolina. Ambos también eran del grupo de Estocolmo. Me enseñaron la ciudad, vimos en el puerto el barco de “vacaciones en el mar” y al día siguiente fuimos a una Estancia, que es como llaman a los ranchos en uruguayo. Allí lo pasamos en grande: fuimos a caballo y sentimos la naturaleza en su esplendor. Creo recordar que era la zona de Durazno, que es también como llaman allí a los melocotones.

Paseo por Uruguay

En cada parada con amigos iba pidiéndoles lugares a ver y opinión sobre dónde ir. Poco a poco iba “consensuando” con ellos mi viaje. Quería ir algunos días a Brasil y sobre todo no perderme las cataratas de Iguazú. Aún pensaba que llegaría a Río de Janeiro, pero la escala de distancias es muy diferente allí y en Europa. Pillé varios buses “de noche”, con asientos super reclinables (autobuses hasta con azafata y comida) y también llegué a hacer algún trayecto en auto-stop. Recuerdo que un rato fuí en un Boogie rojo, muy divertido, casi tocando el suelo con el culo. Cambié de autobús en Porto Alegre y seguí hacia Florianópolis. Es una isla alargada paralela a la costa con playas bellísimas. Allí me alquilé una moto y un apartamento. Estuve unos dos días paseando por la isla, que fue fantástica. Una gran idea alquilar la moto y lo he vuelto a hacer siempre que estaba en un lugar “de vacaciones”. La única pega es que era temporada baja y había poca gente. Yo quería “marcha” que no la encontré por ningún lugar. Las playas, las únicas en el mundo que he encontrado al nivel de las de Menorca. 

Nadé en varias veces pero con mucho miedo pues dejaba las gafas y mis cosas (visa y pasaporte incluido), en la orilla. Hubiese sido un desastre si me robaban y en aquella época sin gafas estaba cegato.


https://www.google.com/maps/d/edit?mid=zTJ7mxg6A694.kkyIOGpm_yjE&usp=sharing
  Primera parte del viaje (imagen clicable)
                                                    

Viendo imposible seguir rumbo norte, pillé un bus hacia Curituba, dónde llamé a casa de mi amigo Marcelo. Su padre me dijo que seguía por Italia, así que fui al cine a ver Bravehard (en versión original, no en portugués) y luego pillé un autobús hacia Foz de Iguazú. Las cascadas de Iguazú están entre Brasil, Argentina y Paraguay. Tan impresionante como verlas es oírlas antes de llegar. La cantidad de agua que cae es tal que produce un gran estruendo. Yo las vi desde abajo, en la zona argentina. También se pueden ver desde la zona brasileña. Hay un parque natural por el que entras y allí hay varias opciones: caminar por el borde del río dónde caen las cascadas, pillar un helicóptero, ir en zodiac, etc. Yo, con mochila y todo, me metí en la zodiac y fuimos tan cerca que nos mojamos bastante. Tuve que tapar bien mi cámara Zenith comprada en Brno, para que no se me empapara. El parque de las cascadas era selva tropical, muy interesante pero no resaltaba nada al lado de las cascadas. Aún hoy, son lo más impresionante que he visto en todos mis viajes.
Aún estaba en la segunda semana de viaje. Quedaba mucho por ver...
Continuación


https://es.wikipedia.org/wiki/Cataratas_del_Iguaz%C3%BA
Iguazú (**) Clicar en la imagen aquí y en la de Wikipedia

(*) «9 de julio (Buenos Aires)» de user:Sking - user:Sking. Disponible bajo la licencia GFDL vía Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:9_de_julio_(Buenos_Aires).JPG#/media/File:9_de_julio_(Buenos_Aires).JPG

(**) «Buenos Aires - La Boca - Caminito - 200807i» de Luis Argerich from Buenos Aires, Argentina - La Boca - Caminito. Disponible bajo la licencia CC BY 2.0 vía Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Buenos_Aires_-_La_Boca_-_Caminito_-_200807i.jpg#/media/File:Buenos_Aires_-_La_Boca_-_Caminito_-_200807i.jpg

(***)     «Foz de Iguaçu 27 Panorama Nov 2005» de Mario Roberto Duran Ortiz Mariordo - Trabajo propio. Disponible bajo la licencia CC BY 3.0 vía Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Foz_de_Igua%C3%A7u_27_Panorama_Nov_2005.jpg#/media/File:Foz_de_Igua%C3%A7u_27_Panorama_Nov_2005.jpg

lunes, 20 de abril de 2015

Viaje a las estrellas - en memoria de David Prats Bonet - Diario Menorca


Menorca, 20 de Abril de 2015

Cuando acababa mi primer año de Instituto, en 1982, nos dijeron que el curso siguiente habría Informática. No sabíamos lo que era, y nos dijeron erróneamente que era como electrónica. Ninguna de las otras dos opciones me apetecía. Era una optativa de dos horas por semana y contra la opinión de varias personas que me aconsejaron no hacerlo, me apunté.
En ese curso nos encontramos unos 20 alumnos. Entre ellos estaba David. Entonces se juntaron nuestros caminos y sólo ahora se han separado.

                                                         David Prats Bonet (1967 - 2015)

2º de BUP (lo que ahora es 4o de ESO) fue un punto de inflexión tanto para David como para mi, pues descubrimos que la Informática era nuestra pasión. Aprendimos el lenguaje BASIC y los fundamentos de la Informática gracias a un profesor que lo implantó cuando nadie sabía lo que era programar. Durante dos cursos fuimos de los más entusiastas del grupo. Ambos seguimos estudiando la carrera superior de Informática en Barcelona y ambos iniciamos luego una carrera internacional, trabajando en varios países y viajando por todo el mundo.

Nuestro primer viaje sin la familia lo hicimos juntos. Teníamos 16 años y en 3º de BUP un día nos dijeron que había la posibilidad de ir a hacer unos cursos de verano en Cataluña, subvencionados por el Consell Insular. Casi todos los chicos de la clase nos apuntamos. Había muchos cursos, de cualquier temática. Todos pensamos que era muy difícil que nos eligieran, como mucho uno o dos podrían ir. No fue así: más de media clase fue. David y yo habíamos independientemente elegido un curso de astronomía en Piera. Durante esos días observando las estrellas nos hicimos definitivamente amigos.

Ya acabados los estudios y cuando yo debía ir a la mili, David me relevó en unas prácticas de un año en MATRA MARCONI SPACE, en Toulouse. Allí pudo trabajar en un proyecto de desarrollo de software para el diseño de satélites y conoció a algunos de nuestros mejores amigos. Algunos yo ya los conocía, otros me los presentó él después. Con ellos viajamos por el norte de España, nos visitaron en Menorca y vivimos experiencias increíbles. Su próxima parada fue Londres.

Ya corría el año 95 y era difícil encontrar un buen trabajo en España. Se armó de valor y fue a la aventura. Durante los primeros meses pudo subsistir trabajando en una fábrica de perfumes mientras buscaba trabajo de informático. Fueron unos meses duros. No volvió ni para Navidad, aunque su primo Javi fue a Londres por fin de año para estar con él. Unos meses después, con su empeño y buen inglés salió adelante. En Febrero del 96 consiguió un magnífico trabajo de desarrollador informático en una empresa llamada Metrica (ahora parte de IBM). Allí conoció a su amigo Dzung, que ha venido de EEUU a despedirse de él por última vez. David trabajó en Metrica más de tres años y durante ese tiempo tuve la suerte de coincidir con él en Londres, dónde compartimos piso durante nueve meses. Allí recibimos visitas de varios amigos de Menorca y pasamos unos meses excelentes. Aún recuerdo la fiesta en nuestra casa, con sangría y música de salsa, gente de todos los países bailando y teniendo que despertar a varios ya por la mañana tirados por la casa. Debió ser culpa del queso de Mahón que apareció dentro de la sangría.

Tras un paso más breve por Diners Club, David se mudó a Frankfurt a un trabajo extraordinario en el Banco Central Europeo. Allí permaneció 15 años y coordinó multitud de proyectos informáticos con los bancos nacionales. Durante los primeros años nació su hija Choé y poco después pidió un traslado temporal para volver brevemente a España, trabajando para el Banco de España en Madrid. Allí nació su hijo Óscar.

David ha sido un viajero infatigable, aunque cada verano lo pasaba en su chalet de Binibeca. Ha visitado, entre otros muchos países Finlandia, Polonia, Hungría, EEUU, Perú, Australia o la Polinesia. Siempre nos hacíamos la broma de que él y nuestro amigo Manrique viajaban en hoteles de 5 estrellas, mientras que yo me conformaba con albergues juveniles. La verdad es que él ha ido tanto a buenos hoteles como a albergues y, aunque no lo reconocía, siempre que pasaba por Londres iba al restaurante chino al que me reprochaban ir y dónde por unas pocas libras se comía muy muy bien.

David ha sido uno de los primeros informáticos y Menorquins al món, apareciendo en el Diario Menorca en 2010 para orgullo de su padre. Ahora inicia su último viaje. Es un drama que él que se lo tomaba todo con tanta calma, lo haya iniciado tan pronto. Sus amigos lo seguiremos recordando y apoyando a su familia en estos duros momentos.

Kico Borrás Palmer – Profesor de informática del IES Joan Ramis i Ramis
kicoborras@yahoo.es

https://drive.google.com/file/d/0BwLv0fnQBxGzZ2drbUhNMWxiY0k/view

Ver escaneado del Diario Menorca 22/04/2015 
Ver portada entrevista Diario con David en 2010
Ver entrevista con David en Diario en 2010

 
 
Escrito enviado por su amigo de la Universidad José María García:

Mis hijas y yo también somos unos amantes de las estrellas, con nuestro telescopio, a veces podemos pasarnos las horas mirando en un hueco de la noche. Es increíble como desde tan pequeño la curiosidad es algo innato en el ser humano, por eso os entiendo cuando os planteabais seguir el camino de las estrellas o el de la informática. Ahí donde estés, David, en el cielo, compartimos también esta afición.

Nuestros caminos, David, se cruzaron en el curso 90/91 donde hicimos juntos la práctica de DUABD en la Facultad de Informática de Barcelona (FIB), y donde me enseñaste mucho de lo que sé de programación, tu ya eras un experto, quizás por eso o porqué formamos un buen tándem nos pusieron una excelente nota (9) en aquella práctica. 

No sé si fue primero Luis o a ti a quien conocí, lo que está claro es que desde entonces formábamos un grupo inseparable los tres, nuestras charlas interminables primero, luego la distancia propició que esas charlas se convirtieran en interminables cadenas de mails....siempre al final, después de la pasión con que discutíamos, venía la calma, haciendo que el verdadero valor de nuestra relación, nuestra amistad imperturbable, nos pusiera otra vez en el punto de partida, y prevalecieran siempre nuestros enormes lazos. En eso eras un genio. 

También conocí a Kiko por aquellos entonces, en una sala de prácticas de informática de la FIB, nos presentó David o mejor dicho hizo de intermediario pues nos disputábamos el equipo para hacer las prácticas. Él siempre supo estar ahí, con sus amigos, era un generador de buen rollo y se hacía querer mucho. Kiko, tú lo sabes mejor, David se hacía querer.

Siempre, como a un hermano mayor al que admiras, tuve una gran referencia en ti: "mi amigo David, después de la crisis del 92 en España, tuvo que irse a la mili y luego emigrar....", como cuenta muy bien Kiko, por ello no lo repito aquí, su primera etapa mirando frascos de cristal en aquella fábrica de perfumes de Londres, para luego triunfar con una carrera meteórica en la informática. ¡Qué buen informático, David! Por eso, me enorgullecía cuando te ponía en mis conversaciones: "Mi amigo David, que se fue a la aventura y se supo buscar muy bien la vida, sabe idiomas, tienen un don especial para hacer amigos, etc-etc..., y es un Ingeniero Superior en Informática que tiene la cabeza muy bien amueblá"

Aquella vez que hablamos durante 1 hora y media al teléfono, tú en Alemania, yo en España, donde yo trataba de animarte a mi manera, quizás ésta y otras fueron pocas las ocasiones que pudimos hablar últimamente, pues nos comunicábamos sobre todo electrónicamente ...

Aquella última vez que nos vimos fue en Murcia, aquel día ibas en familia, con tus niños y con Veronique, a los que tanto querías. Como me acuerdo de aquel día, como si hubiera sido ayer, y ya han pasado más de tres años.

David, gracias por brindarnos tu amistad, y por dejarnos tu forma de ser y tu recuerdo, es un lujo que todos los que te hemos conocido podemos tener y compartir con otros: para que perdure para siempre.

José María García.

 

sábado, 14 de marzo de 2015

Jugando a fútbol por el mundo

El fútbol ha sido siempre mi deporte favorito y hasta hace poco lo he practicado. Durante mis viajes siempre he buscado con quien jugar: compañeros de trabajo, amigos, etc. Incluso me he llegado a inscribir en varios equipos.



Siempre me hubiese gustado jugar a fútbol de pequeño en un equipo, pero los fines de semana nos íbamos al chalet en Binisafua. Seguramente por esa razón, mi técnica y táctica nunca se acabaron de pulir. Cuando me fui a Barcelona, vivía cerca de muchos campos de fútbol, en la zona del Nou Camp, y llegué a ir a pedir jugar en uno de esos equipos. Me dijeron que con 17 años ya era muy mayor pero que fuese un día a probar. Nunca encontré tiempo de ir: los estudios me absorbieron.
Dio igual, durante los 6 años en Barcelona jugué muchísimo a futbito en el Colegio Mayor. Había mucho nivel y aprendí un montón. Los mallorquines eran mucho mejores que nosotros y los estudiantes de Lleida también lo hacían muy muy bien. A veces acababa un partido y empezaba otro. Era facilísimo llamar a varios más por los interfonos y montar un partido en nuestra pista de cemento. Una vez al año había competición y siempre me metía en algún equipo. Pasar de cuartos era muy complicado y sólo lo logré en las Olimpiadas Escolares. Allí eran equipos por pisos, mixtos y los goles de las chicas valían doble. Teníamos una buena delantera y ganamos el campeonato. Fue la única vez que gané algo en fútbol.

Sobre esos años en Barcelona, cabe también mencionar que una vez fuimos a jugar y en el campo del Penyafort había unos chavalines de unos 12 años peloteando. Como éramos pocos, en vez de echarlos jugamos con ellos. Resultaron ser jugadores de la cantera del Barça y nos dieron un repaso completo. Fue muy instructivo para ver el nivel de cada uno y una buena cura de humildad. Entre ellos estaban Guillermo y creo que Amor.

Cada vez que volvía a Menorca en vacaciones jugaba a fútbol con el grupo de amigos del momento. Incluso tuve la mala pata de dos años seguidos torcerme el tobillo por nochebuena. Dos Navidades seguidas con muletas. Desde entonces, según que días preferí no jugar.

Durante mis viajes a Bournemouth, Polonia y Checoslovaquia jugué alguna vez a fútbol. Era curioso jugar "en otro idioma": dar a los compañeros instrucciones rapidísimo y mientras jugaba, en Inglés. Toda una experiencia. En Brno llegamos a jugar después de tomar unas cervezas y el juego se veía de forma "diferente". El jugar fuera de tu país le da al juego un ambiente "internacional" muy bonito. Como cuando éramos pequeños que en verano jugábamos en la calle de Fua con los chicos franceses que alquilaban la casa de mi tía. O como cuando mi amigo Stefan traía amigos alemanes.

Ya en Suecia y Francia jugué regularmente con amigos o simplemente iba a los campos de fútbol a buscar quien me aceptara en un partido. Esos años sufrí más lesiones en el tobillo y en Estocolmo hice una rehabilitación larguísima para lesionarme nuevamente en mi primer partido. En Toulouse volví a caer lesionado en el tobillo cuando un portero de color se me echó encima. Fui en muletas 10 días y ya no jugué mucho más por unos meses. Gracias a mi amiga Tibi que me llevó en coche a trabajar esas semanas!

En Alemania di otra vuelta de tuerca: ya con 28 años, ni corto ni perezoso, me busqué un equipo de verdad, de regional, cerca de mi casa. Me inscribí en el Germania de Eberstadt. Además me iba a servir para conocer alemanes y practicar el idioma. Jugué unos 6 meses hasta que en mi mejor partido sufrí otra maldita lesión. Os juro que tuvo que ser penalty! Tenía la pelota controlada dentro del área pero de espaldas al marco y me arrolló un defensa-tanque.
Allí eran muy listos: antes de cada partido, había el partido de los jugadores suplentes (el que yo jugaba) y así no estábamos inactivos. Era un partido con todas las de la ley e incluso había la clasificación del equipo A y del B.
Esos meses entrené muchísimo (incluso con nieve), aprendí sobre ejercicios de entrenamiento, como vive un equipo por dentro... Lástima que de lo que decían me enteraba del 10 %. Mucho de lo que hablaban esos jugadores era en el dialecto de allí (Hessish), no alemán standard del que talvez hubiese entendido el 15%! 

                                                      Con el Germania de Eberstadt


Tras mi vuelta de Alemania, trabajé un verano de animador de deportes en un hotel de Menorca. Allí me tocó organizar varios deportes, entre ellos Voley Playa y fútbol. Podéis imaginar que después de entrenar todo el año, jugar en veranito con los turistas fue una delicia y pan comido.

Mi siguiente parada fue Londres. Allí jugué alguna vez con compañeros de trabajo pero cada partido suponía horas de metro. Al final me fue más sencillo ir cada martes por la tarde a Hyde Park y jugar con un grupo de chicos que conocí y que me aceptaron bien para jugar regularmente en la hierba de ese grandioso parque.  Cómo un día por semana era poco, los sábados jugaba en Clapham, que me quedaba más cerca de casa. La filosofía fue la misma:  presentarme vestido de deporte y...

- Hi, my name is Kico, can I play with you?
- Yes, sure!

Luego a hacer un buen papel, que sino igual otro día no te invitaban...Allí jugué con argentinos y en este caso eran campos de cemento.

Una vez en Atlanta, la cosa se volvió a poner fácil: tenía coche (un VW Golf de segunda mano). Jugué con gente del trabajo y amigos en un parque de Atlanta, pero también con varios equipos. Uno de ellos se llamaba "Arsenal de Atlanta" y llegué a jugar varios partidos y tener la equipación. Buscando en Google he visto que ahora tienen Facebook. No son los mismos jugadores pero los campos de fútbol sí son iguales...En el Arsenal no éramos tan profesionales como los alemanes: no había entrenos, ni entrenador, ni duchas. Hay gente que dice que los americanos juegan mal: será a nivel profesional. El tiempo que jugué allí vi a fantásticos jugadores, la mayoría afroamericanos con una técnica y potencia física impresionante y no tenían nada que envidiar a lo que vi en otros países.



                                                 Con Rick, capitán del Arsenal de Atlanta

Ya de vuelta en España y pasados los 30 sabía que si quería volver a jugar en algún equipo no podía esperar mucho más. Me presenté y me dejaron entrenar con el Son Roca. Al menos sí entendía bien las instrucciones y me sirvió para ponerme muy en forma. Allí no había liga de suplentes así que sólo entrené y los fines de semana me iba de excursión por las montañas de la Tramontana. No llegué ni a tener ficha del equipo. El año siguiente, como quería jugar, busqué alguna otra alternativa y la encontré: vi un anuncio en el Mallorca Zeigtung de que se buscaban jugadores para un equipo de alemanes. Resultó un experimento de márketing futbolístico de lo más original: una empresa, la Mallorca Topline, trajo jugadores jóvenes (18-23 años) alemanes, les daba trabajo y jugaban a fútbol en un equipo que inscribieron en la 3a Reginal. Querían subir rápidamente de categoría y por aquel entonces no descartaban llegar a primera división. Pusieron pasta y crearon mucho revuelo mediático: aparecimos en los diarios, revistas, radio y TV. El entrenador había jugado en la Manchaft sub 21.



                                                Mallorca Topline

Ese año empezamos arrasando (13 goles en el primer partido).  Yo era suplente, aunque poco a poco fui jugando bastante. En los últimos partidos era titular. En el equipo estaba el abogado mallorquín de la empresa, un estudiante menorquín y yo. Los demás eran todos alemanes. Un par que vivían en Mallorca desde hacía años y hablaban un poco el Castellano. Otros, ni papa ni ganas que les hacía de hablar. Me fue muy bien para seguir practicando mi ya oxidado alemán y volví a ver los entrenamientos alemanes. De lo que yo he podido ver, los más profesionales en todo excepto que tras los partidos hay demasiados barriles de cerveza...
El equipo  estaba hecho para ganar. Un par de malos resultados crearon conflictos y el entrenador lo dejó. Junto con algunas lesiones y bajas de futbolistas el sueño de grandeza se fue al traste. No estaban preparados para perder, así que a media temporada el equipo se deshizo. En esto no fueron profesionales.

Desde entonces, ya sólo jugué con amigos del trabajo todo lo que pude. Una vez inscribimos un equipo en la liguilla de la UIB, dónde me lesionaron en la primera parte del primer partido. Definitivamente decidí no competir más y me dediqué a seguir jugando todo lo que pude mientras mis tobillos aguantaron. En mis primeros cursos en Menorca di mis últimos coletazos y ya hace un par de años que ni juego pachangas, pues tampoco mis rodillas aguantan ya.


                                      Embat FC, en el campeonato de la UIB

A nivel de fútbol, lo único que me queda por disfrutar es jugar con mis hijos mientras sean pequeños y enseñarles algunas cosillas de todas estas experiencias. 


A continuación, artículo de El Mundo sobre el Mallorca Topline (27 de septiembre de 1999):

«¡Tor!, ¡Tor!, ¡Tor!»


El F.C. Mallorca Topline, integrado por jugadores alemanes, gana 13-0 en su estreno en Tercera Regional

C.M. DE OCA/L.ARCOSPalma
Su presidente es Hermann Osele, está entrenado por Michael Scheike y en su vestuario sólo se habla alemán. Pero no es ningún equipo de la Bundesliga. Si está usted viendo un partido de fútbol en Sencelles, Ariany o Campanet y oye exclamar a algunos de los protagonistas del encuentro «¡Tor!, ¡tor!, ¡tor!» o «¡Elf meter!» no sufre alucinaciones. Es que está jugando el F.C. Mallorca Topline y alguien está gritando gol o pidiendo un penalti.
Estas son algunas de las peculiaridades del primer club del mundo integrado casi exclusivamente por jugadores no nacidos en el país al que está afiliado y que ayer debutó con un resultado escandaloso. Un rotundo 13-0 al Campanet. Si siguen a este ritmo, en siete años podrán aparecer en la Primera División. De momento, deben conformarse con la modesta Tercera Regional.
Fundado el pasado 12 de marzo de 1999 y registrado en el Registro de Asociaciones Deportivas el 6 de abril, el Mallorca Topline tiene su sede social en una céntrica calle de Palma, aunque juega como local en el Campo Municipal de Can Caimari, en Es Coll d'en Rebassa.
Españoles
Sus extranjeros son el menorquín Francisco Borrás y el mallorquín Cristóbal Marín, que a su vez es el vicepresidente.
Michael Scheike es el entrenador jugador de este peculiar equipo formado por alemanes que residen y trabajan en la isla. Scheike, de 36 años, ejerció como ayudante de Berti Vogts en la selección Sub-21 cuando éste dirigía a la selección germana y llegó a ser internacional alemán en las categorías inferiores. Su posición natural es la de libero.
Según explicó ayer Cristóbal Marín, vicepresidente y jugador, a este periódico el Mallorca Topline «no pretende ser el equipo de los alemanes, sino el equipo de los residentes».
El nacimiento de este club no fue nada fácil. «Tuvimos que mover bastante papeleo, mucho más que si se tratara de un conjunto formado por jugadores españoles».
Las peculiaridades no acaban en el terreno de juego. El Mallorca Topline está patrocinado por la empresa Intec Electric S.L. y su página web está al nivel de los mejores clubes de Europa, con detalladas fichas técnicas de cada uno de los 20 futbolistas que integran el equipo. También aparecen mensajes para animar al equipo o incluso una tarifa de precios para los anunciantes que quieran lucir su publicidad en el póster del equipo -durante la semana previa a cada encuentro tienen previsto repartir un millar- o en la publicidad estática del campo. Ya hay vendidos algunos paneles en el Campo Municipal de Can Caimari.
La plantilla, como la mayoría de los equipos regionales, suele entrenar dos o tres veces por semana, y siempre de noche por las obligaciones laborales de los jugadores.
La afición es «mayoritariamente» germana «aunque la gente del Coll también anima bastante y en el vestuario se habla alemán, si bien la mayoría domina el castellano.
Si algunos futbolistas del Topline demuestran sobre la tierra de los campos de Tercera Regional un pequeño tanto por ciento del currículo que aparece en su historial, este equipo será campeón.
El delantero Robert Fröhlich, de 19 años, probó fortuna en el Borussia Moenchengladbach; su compañero de línea Torge Mühlenkamp, de 26 años, fue seleccionado por el combinado de Baja Sajonia y el centrocampista Matthias Minkus, de 25 años, llegó a vestir la camiseta del combinado alemán Sub-17.







sábado, 31 de enero de 2015

Programando editores de un sistema de control de satélites

Darmstadt, marzo de 1995 a marzo de 1996

Durante el año 1994 estuve en la mili en Menorca. Después del verano, cuando ya me quedaba poco para acabar empecé a buscar trabajo. Era mucho más laborioso que ahora. No teníamos acceso a Internet y todo era por carta. Primero busqué en Madrid, luego fui ampliando los horizontes. En Toulouse me habían dicho que podría volver, así que trabajo tenía. De todas formas, siempre me gusta mirar adelante, así que no me conformaba con volver allí...decidí rellenar los formularios para ir de Young Graduate Trainee a la ESA. 


                                                                             Centro de control de Satélites de la ESA

Durante el año que había estado en Toulouse, se hablaba mucho de la ESA: eran uno de nuestros principales clientes. Allí me hablaron de que para jóvenes ingenieros era posible pedir ir de becario por un año con condiciones excepcionales. Los formularios para acceder no eran sencillos de rellenar. En muchos campos no sabía bien que poner. Así y todo lo intenté y unos meses después recibí un telegrama diciendo que me pagaban un vuelo y dos días en Darmstadt (a unos 20 Km al sur de Frankfurt) para ir a una entrevista en el ESOC.  Yo hubiese preferido ir al ESTEC en Holanda, pero es lo que había...
Llegué a Frankfurt en avión y luego a Darmstadt en tren. Allí fui al hotel dónde nos íbamos a alojar: yo y todos los otros candidatos, éramos unos 20 para una docena de plazas. Muchos de ellos trajeados. Yo iba con americana pero sin corbata. Recuerdo comentar con Joan (que llevaba un traje de El Corte Inglés) que yo así iba más cómodo. Esa tarde nos reunieron y nos explicaron sobre el centro de control de satélites de la ESA. Recuerdo que me obligué a preguntar. Había varios españoles más, entre ellos mi futuro amigo Joan y un noruego con el que había coincidido en Toulouse. Esa noche salimos a cenar todos juntos en una taberna del centro y a esperar al día siguiente en que había las entrevistas. 

                                                 Centro de Darmstadt

Recuerdo estar esperando mi turno para entrar a la entrevista en un pasillo con más candidatos. Cada vez que uno salía nos tirábamos sobre él para interrogarlo. Joan nos comentó que le habían preguntado por Mosaic. No tenía ni idea de que era, nos lo explicó por encima. No había visto ni oído hablar de un navegador Web en mi vida.
Una vez dentro, había una mesa enorme con unas 15 personas. Eran los jefes de cada departamento. Podían cada uno elegir un becario. Estuve allí al menos 15 o 20 minutos y sí, me preguntaron por Mosaic. No recuerdo más preguntas pero seguro que salió lo que había hecho en Toulouse programando en C.
Esa noche me fui con otro español por Frankfurt a visitar el mercado de Navidad y después vuelta a casa.
Pasaba el tiempo y no tenía noticias. En Toulouse me presionaron de que si quería volver era el momento. Les dije que bien, que volvía pero que si me llamaban de la ESA aceptaría. Así fue: me reinstalé en Toulouse y al mes me aceptaron en el ESOC. Para esa segunda etapa en Toulouse de sólo tres meses había llevado un Ford Fiesta viejo que compré en una subasta. Fueron unos meses fantásticos y no estoy seguro de si hice bien en irme. El caso es que tuve que hacer revisiones médicas, radiografías, rellenar montones de papeles, listar todas las enfermedades de familiares y antepasados, etc. para entrar en la ESA. A principios de marzo llené mi coche y con un amigo francés que iba a Frankfurt fuimos conduciendo primero a Lyon, donde visité a mi amigo Thierry y dormimos en su casa, y al día siguiente hacia Darmstadt. 
En el ESOC yo pertenecía al departamento de Operaciones de Misión, tenía un jefe francés y un supervisor inglés. Eran los "clientes" del software de control de satélites que estaban desarrollando en el  departamento de Procesamiento de Datos, con el que no se entendían bien. Era el proyecto estrella de la época, pero habían gastado el 200 % de presupuesto para sólo tener desarrollado el producto al 40 %. Ya habían cambiado de Jefe de proyecto, pues las cosas no funcionaban. Su idea era "prestarme" para infiltrarme allí e intentar entender que demonios pasaba. No sé si fue el "síndrome de Estocolmo" o que me entendía mejor con los informáticos. En poco tiempo fui uno de ellos y les daba la razón en todo. Cada vez tuve menos relación con mi propio departamento, hasta que llegó ser sólo burocrática para pedir vacaciones. 
En mi departamento de adopción teníamos un jefe de proyecto y muchos compañeros ingleses. Casi todos eran personal de varias empresas europeas (inglesas, danesas, italianas) que estaban allí subcontratados. Había un español, Pedro, que fue con quien más colaboré durante ese año. Era experto en C++ y desarrollaba funcionalidades que se tocaban con los Editores que desarrollaba yo. 
Fue el trabajo en el que peor lo pasé. Mi primer mes fue de leerme el libro de C++ para aprender el lenguaje que todos usaban. Luego me tocó entrar en el proyecto pero era complicadísimo. Un día le dije a Pedro que iba a renunciar y gracias a que él me dedicó una semana pude entender como funcionaba y poder empezar a ser productivo. No fue un departamento especialmente acogedor, pero en el ESOC había muchos españoles, italianos, franceses, otros becarios. Nos veíamos para comer en la cantina y lo pasábamos muy bien. A nivel de idiomas fue fantástico. Pude seguir practicando francés e inglés y aprendí todo el poco italiano que sé. Allí empecé a poner en práctica el "habla con cada uno en SU idioma". En mi departamento sólo había un alemán y los idiomas oficiales eran Inglés y Francés. 
El proyecto se hacía en C++ sobre workstations Sun en Unix (Solaris) y unas librerías gráficas. Teníamos servicio de News para pasarnos información del proyecto, había que hacer un informe semanal de nuestro trabajo. Cada 15 días había reunión de departamento y con tanto inglés hablaban muy rápido. El día que me tocó coger las "minutes" (acta de la reunión) lo pasé fatal. 
Cada noche podíamos copiar al servidor nuestro trabajo, pero debía ser una versión estable. De noche se recompilaba todo y no había nada peor que llegar una mañana y que hubiese aparecido un error en tu parte del programa...Una vez me pasó y todo fueron murmullos al llegar. Ese día no había ejecutable actualizado.


                                          Haciendo "una órbita" por el ESOC

A mi me hacía mucha ilusión aprender alemán. Al llegar un español me dijo: "¿aprender alemán?, ¡olvídalo!, mejor acaba de aprender bien Inglés".
Después de haber aprendido bastante bien el Francés en menos de un año estaba muy animado en ir a por el alemán. Ese comentario de sentó como un tiro y me picó muchísimo. Lo cierto es que aunque allí había cursos de alemán (que yo no hice), la gente no lo hablaba en el ESOC. Puse en marcha todos mis recursos para aprender idiomas:

  • En Toulouse había comprado el curso Larousse con cassettes. Estaba en Francés, pero eso ya no era un problema, más bien un aliciente extra. Cada tarde hacía mi lección. Prefería dedicar tiempo a estudiar que a ir a clase. No me importaba el leer o escribir, ¡quería hablar!
  • Me apunté a un equipo de fútbol, el Germania de Eberstadt (pueblo al sur de Darmstadt dónde vivía). Allí el idioma oficial era un dialecto del alemán. En una futura entrada ya hablaré de fútbol y viajes. El problema fue que en mi mejor partido me lesionaron en un tobillo y ya no volví a jugar. De todas formas en los entrenamientos aprendí mucho de fútbol y me lo pasé bien.

                                   
  • Busqué amigos alemanes con los que hablar. Encontré varias personas con las que hacer intercambio español/alemán. Tras varias decepciones encontré el definitivo: ¡Hölger! Con él iba a hablar muchísimo y con Joan íbamos a ser grandes amigos.
  • Con Hölger fuimos a cursos de baile (por supuesto en alemán)
  • Organicé unas reuniones en el Kultur Café (el nombre es casualidad) de las personas que conocía que querían hablar alemán. Aunque en el trabajo hablásemos otros idiomas, allí era todo en alemán. 
  • En la calle sólo hablaba alemán, bien o mal, pero no recurriría nunca al Inglés. 
  • Conocí a los Erasmus, que ellos sí llegaban con buen nivel de alemán ya que estudiaban en la Universidad en ese idioma. Hice varios amigos y fuimos a muchísimas fiestas que montaban.
La estrategia resultó y al final del año en Darmstadt me comunicaba más o menos bien en alemán, con muchos errores, eso sí.

Todos los trainees sabíamos que el trabajo era por UN año sin posibilidad de renovación. A los pocos meses de llegar, un americano nos reclutó para una lista de personal de su empresa que debía hacer una propuesta a un proyecto que nunca surgió. El año se iba acabando y pronto me iba a quedar sin trabajo. Escribí a IBM por toda Europa y me llamaron a una entrevista de Heidelberg, a dónde más nos gustaba salir desde Darmstadt. No fue bien y no me cogieron. También hice dos entrevistas en una empresa de consultoría de París. Allí fallé a la segunda. Poco antes de acabar mi año, me ofreció un contrato una empresa italiana. Yo ya había previsto pasar un mes en Argentina de vacaciones. No sabía si cogerlo o no. Hablé con Tomeu, un mallorquín que trabajaba fijo en la ESA y me comentó que ese proyecto estaba tocado de muerte. Efectivamente al volver de Argentina, no había proyecto. Hice bien en no aceptar.
Durante el año en Alemania viajé muchísimo en tren: Munich, Alemania del Este (ya reunificada), la Selva Negra, el lago de Constanza, Suiza con mis amigos de Francia, a la boda de Thierry en Cassis, Kos (isla griega), etc. Muchos viajes fueron en coche, con el mío, el de Joan o el de Hölger. 

Sobre el alojamiento durante ese año, comentar que los primeros días teníamos un hotel cerca del trabajo. Una persona de RRHH de la ESA ponía anuncios para buscarnos alojamiento y según nuestras preferencias nos llevaba a ver viviendas. Yo elegí una en Ebersdtad, pueblecito cercano y desde el que podía ir a trabajar en mi bici de carreras (sí, la que había comprado en Toulouse). También había un tranvía. Allí estuve muy tranquilo y cómodo aunque fue un poco aburrido. Suerte del Kebab que había abajo de casa, dónde podía tener cena en 5 minutos. 
Durante los últimos días, tanto antes como después de mi viaje a Argentina ya había dejado mi casa. Pude estar unos días más en Darmstadt arreglando la vuelta en casa de amigos como Joan. Poco antes del verano, volví con el Ford Fiesta hacia Barcelona y luego barco a casa. Me tocaba volver a buscar trabajo.

carta de recomendación