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lunes, 20 de abril de 2015

Viaje a las estrellas - en memoria de David Prats Bonet - Diario Menorca


Menorca, 20 de Abril de 2015

Cuando acababa mi primer año de Instituto, en 1982, nos dijeron que el curso siguiente habría Informática. No sabíamos lo que era, y nos dijeron erróneamente que era como electrónica. Ninguna de las otras dos opciones me apetecía. Era una optativa de dos horas por semana y contra la opinión de varias personas que me aconsejaron no hacerlo, me apunté.
En ese curso nos encontramos unos 20 alumnos. Entre ellos estaba David. Entonces se juntaron nuestros caminos y sólo ahora se han separado.

                                                         David Prats Bonet (1967 - 2015)

2º de BUP (lo que ahora es 4o de ESO) fue un punto de inflexión tanto para David como para mi, pues descubrimos que la Informática era nuestra pasión. Aprendimos el lenguaje BASIC y los fundamentos de la Informática gracias a un profesor que lo implantó cuando nadie sabía lo que era programar. Durante dos cursos fuimos de los más entusiastas del grupo. Ambos seguimos estudiando la carrera superior de Informática en Barcelona y ambos iniciamos luego una carrera internacional, trabajando en varios países y viajando por todo el mundo.

Nuestro primer viaje sin la familia lo hicimos juntos. Teníamos 16 años y en 3º de BUP un día nos dijeron que había la posibilidad de ir a hacer unos cursos de verano en Cataluña, subvencionados por el Consell Insular. Casi todos los chicos de la clase nos apuntamos. Había muchos cursos, de cualquier temática. Todos pensamos que era muy difícil que nos eligieran, como mucho uno o dos podrían ir. No fue así: más de media clase fue. David y yo habíamos independientemente elegido un curso de astronomía en Piera. Durante esos días observando las estrellas nos hicimos definitivamente amigos.

Ya acabados los estudios y cuando yo debía ir a la mili, David me relevó en unas prácticas de un año en MATRA MARCONI SPACE, en Toulouse. Allí pudo trabajar en un proyecto de desarrollo de software para el diseño de satélites y conoció a algunos de nuestros mejores amigos. Algunos yo ya los conocía, otros me los presentó él después. Con ellos viajamos por el norte de España, nos visitaron en Menorca y vivimos experiencias increíbles. Su próxima parada fue Londres.

Ya corría el año 95 y era difícil encontrar un buen trabajo en España. Se armó de valor y fue a la aventura. Durante los primeros meses pudo subsistir trabajando en una fábrica de perfumes mientras buscaba trabajo de informático. Fueron unos meses duros. No volvió ni para Navidad, aunque su primo Javi fue a Londres por fin de año para estar con él. Unos meses después, con su empeño y buen inglés salió adelante. En Febrero del 96 consiguió un magnífico trabajo de desarrollador informático en una empresa llamada Metrica (ahora parte de IBM). Allí conoció a su amigo Dzung, que ha venido de EEUU a despedirse de él por última vez. David trabajó en Metrica más de tres años y durante ese tiempo tuve la suerte de coincidir con él en Londres, dónde compartimos piso durante nueve meses. Allí recibimos visitas de varios amigos de Menorca y pasamos unos meses excelentes. Aún recuerdo la fiesta en nuestra casa, con sangría y música de salsa, gente de todos los países bailando y teniendo que despertar a varios ya por la mañana tirados por la casa. Debió ser culpa del queso de Mahón que apareció dentro de la sangría.

Tras un paso más breve por Diners Club, David se mudó a Frankfurt a un trabajo extraordinario en el Banco Central Europeo. Allí permaneció 15 años y coordinó multitud de proyectos informáticos con los bancos nacionales. Durante los primeros años nació su hija Choé y poco después pidió un traslado temporal para volver brevemente a España, trabajando para el Banco de España en Madrid. Allí nació su hijo Óscar.

David ha sido un viajero infatigable, aunque cada verano lo pasaba en su chalet de Binibeca. Ha visitado, entre otros muchos países Finlandia, Polonia, Hungría, EEUU, Perú, Australia o la Polinesia. Siempre nos hacíamos la broma de que él y nuestro amigo Manrique viajaban en hoteles de 5 estrellas, mientras que yo me conformaba con albergues juveniles. La verdad es que él ha ido tanto a buenos hoteles como a albergues y, aunque no lo reconocía, siempre que pasaba por Londres iba al restaurante chino al que me reprochaban ir y dónde por unas pocas libras se comía muy muy bien.

David ha sido uno de los primeros informáticos y Menorquins al món, apareciendo en el Diario Menorca en 2010 para orgullo de su padre. Ahora inicia su último viaje. Es un drama que él que se lo tomaba todo con tanta calma, lo haya iniciado tan pronto. Sus amigos lo seguiremos recordando y apoyando a su familia en estos duros momentos.

Kico Borrás Palmer – Profesor de informática del IES Joan Ramis i Ramis
kicoborras@yahoo.es

https://drive.google.com/file/d/0BwLv0fnQBxGzZ2drbUhNMWxiY0k/view

Ver escaneado del Diario Menorca 22/04/2015 
Ver portada entrevista Diario con David en 2010
Ver entrevista con David en Diario en 2010

 
 
Escrito enviado por su amigo de la Universidad José María García:

Mis hijas y yo también somos unos amantes de las estrellas, con nuestro telescopio, a veces podemos pasarnos las horas mirando en un hueco de la noche. Es increíble como desde tan pequeño la curiosidad es algo innato en el ser humano, por eso os entiendo cuando os planteabais seguir el camino de las estrellas o el de la informática. Ahí donde estés, David, en el cielo, compartimos también esta afición.

Nuestros caminos, David, se cruzaron en el curso 90/91 donde hicimos juntos la práctica de DUABD en la Facultad de Informática de Barcelona (FIB), y donde me enseñaste mucho de lo que sé de programación, tu ya eras un experto, quizás por eso o porqué formamos un buen tándem nos pusieron una excelente nota (9) en aquella práctica. 

No sé si fue primero Luis o a ti a quien conocí, lo que está claro es que desde entonces formábamos un grupo inseparable los tres, nuestras charlas interminables primero, luego la distancia propició que esas charlas se convirtieran en interminables cadenas de mails....siempre al final, después de la pasión con que discutíamos, venía la calma, haciendo que el verdadero valor de nuestra relación, nuestra amistad imperturbable, nos pusiera otra vez en el punto de partida, y prevalecieran siempre nuestros enormes lazos. En eso eras un genio. 

También conocí a Kiko por aquellos entonces, en una sala de prácticas de informática de la FIB, nos presentó David o mejor dicho hizo de intermediario pues nos disputábamos el equipo para hacer las prácticas. Él siempre supo estar ahí, con sus amigos, era un generador de buen rollo y se hacía querer mucho. Kiko, tú lo sabes mejor, David se hacía querer.

Siempre, como a un hermano mayor al que admiras, tuve una gran referencia en ti: "mi amigo David, después de la crisis del 92 en España, tuvo que irse a la mili y luego emigrar....", como cuenta muy bien Kiko, por ello no lo repito aquí, su primera etapa mirando frascos de cristal en aquella fábrica de perfumes de Londres, para luego triunfar con una carrera meteórica en la informática. ¡Qué buen informático, David! Por eso, me enorgullecía cuando te ponía en mis conversaciones: "Mi amigo David, que se fue a la aventura y se supo buscar muy bien la vida, sabe idiomas, tienen un don especial para hacer amigos, etc-etc..., y es un Ingeniero Superior en Informática que tiene la cabeza muy bien amueblá"

Aquella vez que hablamos durante 1 hora y media al teléfono, tú en Alemania, yo en España, donde yo trataba de animarte a mi manera, quizás ésta y otras fueron pocas las ocasiones que pudimos hablar últimamente, pues nos comunicábamos sobre todo electrónicamente ...

Aquella última vez que nos vimos fue en Murcia, aquel día ibas en familia, con tus niños y con Veronique, a los que tanto querías. Como me acuerdo de aquel día, como si hubiera sido ayer, y ya han pasado más de tres años.

David, gracias por brindarnos tu amistad, y por dejarnos tu forma de ser y tu recuerdo, es un lujo que todos los que te hemos conocido podemos tener y compartir con otros: para que perdure para siempre.

José María García.

 

sábado, 14 de marzo de 2015

Jugando a fútbol por el mundo

El fútbol ha sido siempre mi deporte favorito y hasta hace poco lo he practicado. Durante mis viajes siempre he buscado con quien jugar: compañeros de trabajo, amigos, etc. Incluso me he llegado a inscribir en varios equipos.



Siempre me hubiese gustado jugar a fútbol de pequeño en un equipo, pero los fines de semana nos íbamos al chalet en Binisafua. Seguramente por esa razón, mi técnica y táctica nunca se acabaron de pulir. Cuando me fui a Barcelona, vivía cerca de muchos campos de fútbol, en la zona del Nou Camp, y llegué a ir a pedir jugar en uno de esos equipos. Me dijeron que con 17 años ya era muy mayor pero que fuese un día a probar. Nunca encontré tiempo de ir: los estudios me absorbieron.
Dio igual, durante los 6 años en Barcelona jugué muchísimo a futbito en el Colegio Mayor. Había mucho nivel y aprendí un montón. Los mallorquines eran mucho mejores que nosotros y los estudiantes de Lleida también lo hacían muy muy bien. A veces acababa un partido y empezaba otro. Era facilísimo llamar a varios más por los interfonos y montar un partido en nuestra pista de cemento. Una vez al año había competición y siempre me metía en algún equipo. Pasar de cuartos era muy complicado y sólo lo logré en las Olimpiadas Escolares. Allí eran equipos por pisos, mixtos y los goles de las chicas valían doble. Teníamos una buena delantera y ganamos el campeonato. Fue la única vez que gané algo en fútbol.

Sobre esos años en Barcelona, cabe también mencionar que una vez fuimos a jugar y en el campo del Penyafort había unos chavalines de unos 12 años peloteando. Como éramos pocos, en vez de echarlos jugamos con ellos. Resultaron ser jugadores de la cantera del Barça y nos dieron un repaso completo. Fue muy instructivo para ver el nivel de cada uno y una buena cura de humildad. Entre ellos estaban Guillermo y creo que Amor.

Cada vez que volvía a Menorca en vacaciones jugaba a fútbol con el grupo de amigos del momento. Incluso tuve la mala pata de dos años seguidos torcerme el tobillo por nochebuena. Dos Navidades seguidas con muletas. Desde entonces, según que días preferí no jugar.

Durante mis viajes a Bournemouth, Polonia y Checoslovaquia jugué alguna vez a fútbol. Era curioso jugar "en otro idioma": dar a los compañeros instrucciones rapidísimo y mientras jugaba, en Inglés. Toda una experiencia. En Brno llegamos a jugar después de tomar unas cervezas y el juego se veía de forma "diferente". El jugar fuera de tu país le da al juego un ambiente "internacional" muy bonito. Como cuando éramos pequeños que en verano jugábamos en la calle de Fua con los chicos franceses que alquilaban la casa de mi tía. O como cuando mi amigo Stefan traía amigos alemanes.

Ya en Suecia y Francia jugué regularmente con amigos o simplemente iba a los campos de fútbol a buscar quien me aceptara en un partido. Esos años sufrí más lesiones en el tobillo y en Estocolmo hice una rehabilitación larguísima para lesionarme nuevamente en mi primer partido. En Toulouse volví a caer lesionado en el tobillo cuando un portero de color se me echó encima. Fui en muletas 10 días y ya no jugué mucho más por unos meses. Gracias a mi amiga Tibi que me llevó en coche a trabajar esas semanas!

En Alemania di otra vuelta de tuerca: ya con 28 años, ni corto ni perezoso, me busqué un equipo de verdad, de regional, cerca de mi casa. Me inscribí en el Germania de Eberstadt. Además me iba a servir para conocer alemanes y practicar el idioma. Jugué unos 6 meses hasta que en mi mejor partido sufrí otra maldita lesión. Os juro que tuvo que ser penalty! Tenía la pelota controlada dentro del área pero de espaldas al marco y me arrolló un defensa-tanque.
Allí eran muy listos: antes de cada partido, había el partido de los jugadores suplentes (el que yo jugaba) y así no estábamos inactivos. Era un partido con todas las de la ley e incluso había la clasificación del equipo A y del B.
Esos meses entrené muchísimo (incluso con nieve), aprendí sobre ejercicios de entrenamiento, como vive un equipo por dentro... Lástima que de lo que decían me enteraba del 10 %. Mucho de lo que hablaban esos jugadores era en el dialecto de allí (Hessish), no alemán standard del que talvez hubiese entendido el 15%! 

                                                      Con el Germania de Eberstadt


Tras mi vuelta de Alemania, trabajé un verano de animador de deportes en un hotel de Menorca. Allí me tocó organizar varios deportes, entre ellos Voley Playa y fútbol. Podéis imaginar que después de entrenar todo el año, jugar en veranito con los turistas fue una delicia y pan comido.

Mi siguiente parada fue Londres. Allí jugué alguna vez con compañeros de trabajo pero cada partido suponía horas de metro. Al final me fue más sencillo ir cada martes por la tarde a Hyde Park y jugar con un grupo de chicos que conocí y que me aceptaron bien para jugar regularmente en la hierba de ese grandioso parque.  Cómo un día por semana era poco, los sábados jugaba en Clapham, que me quedaba más cerca de casa. La filosofía fue la misma:  presentarme vestido de deporte y...

- Hi, my name is Kico, can I play with you?
- Yes, sure!

Luego a hacer un buen papel, que sino igual otro día no te invitaban...Allí jugué con argentinos y en este caso eran campos de cemento.

Una vez en Atlanta, la cosa se volvió a poner fácil: tenía coche (un VW Golf de segunda mano). Jugué con gente del trabajo y amigos en un parque de Atlanta, pero también con varios equipos. Uno de ellos se llamaba "Arsenal de Atlanta" y llegué a jugar varios partidos y tener la equipación. Buscando en Google he visto que ahora tienen Facebook. No son los mismos jugadores pero los campos de fútbol sí son iguales...En el Arsenal no éramos tan profesionales como los alemanes: no había entrenos, ni entrenador, ni duchas. Hay gente que dice que los americanos juegan mal: será a nivel profesional. El tiempo que jugué allí vi a fantásticos jugadores, la mayoría afroamericanos con una técnica y potencia física impresionante y no tenían nada que envidiar a lo que vi en otros países.



                                                 Con Rick, capitán del Arsenal de Atlanta

Ya de vuelta en España y pasados los 30 sabía que si quería volver a jugar en algún equipo no podía esperar mucho más. Me presenté y me dejaron entrenar con el Son Roca. Al menos sí entendía bien las instrucciones y me sirvió para ponerme muy en forma. Allí no había liga de suplentes así que sólo entrené y los fines de semana me iba de excursión por las montañas de la Tramontana. No llegué ni a tener ficha del equipo. El año siguiente, como quería jugar, busqué alguna otra alternativa y la encontré: vi un anuncio en el Mallorca Zeigtung de que se buscaban jugadores para un equipo de alemanes. Resultó un experimento de márketing futbolístico de lo más original: una empresa, la Mallorca Topline, trajo jugadores jóvenes (18-23 años) alemanes, les daba trabajo y jugaban a fútbol en un equipo que inscribieron en la 3a Reginal. Querían subir rápidamente de categoría y por aquel entonces no descartaban llegar a primera división. Pusieron pasta y crearon mucho revuelo mediático: aparecimos en los diarios, revistas, radio y TV. El entrenador había jugado en la Manchaft sub 21.



                                                Mallorca Topline

Ese año empezamos arrasando (13 goles en el primer partido).  Yo era suplente, aunque poco a poco fui jugando bastante. En los últimos partidos era titular. En el equipo estaba el abogado mallorquín de la empresa, un estudiante menorquín y yo. Los demás eran todos alemanes. Un par que vivían en Mallorca desde hacía años y hablaban un poco el Castellano. Otros, ni papa ni ganas que les hacía de hablar. Me fue muy bien para seguir practicando mi ya oxidado alemán y volví a ver los entrenamientos alemanes. De lo que yo he podido ver, los más profesionales en todo excepto que tras los partidos hay demasiados barriles de cerveza...
El equipo  estaba hecho para ganar. Un par de malos resultados crearon conflictos y el entrenador lo dejó. Junto con algunas lesiones y bajas de futbolistas el sueño de grandeza se fue al traste. No estaban preparados para perder, así que a media temporada el equipo se deshizo. En esto no fueron profesionales.

Desde entonces, ya sólo jugué con amigos del trabajo todo lo que pude. Una vez inscribimos un equipo en la liguilla de la UIB, dónde me lesionaron en la primera parte del primer partido. Definitivamente decidí no competir más y me dediqué a seguir jugando todo lo que pude mientras mis tobillos aguantaron. En mis primeros cursos en Menorca di mis últimos coletazos y ya hace un par de años que ni juego pachangas, pues tampoco mis rodillas aguantan ya.


                                      Embat FC, en el campeonato de la UIB

A nivel de fútbol, lo único que me queda por disfrutar es jugar con mis hijos mientras sean pequeños y enseñarles algunas cosillas de todas estas experiencias. 


A continuación, artículo de El Mundo sobre el Mallorca Topline (27 de septiembre de 1999):

«¡Tor!, ¡Tor!, ¡Tor!»


El F.C. Mallorca Topline, integrado por jugadores alemanes, gana 13-0 en su estreno en Tercera Regional

C.M. DE OCA/L.ARCOSPalma
Su presidente es Hermann Osele, está entrenado por Michael Scheike y en su vestuario sólo se habla alemán. Pero no es ningún equipo de la Bundesliga. Si está usted viendo un partido de fútbol en Sencelles, Ariany o Campanet y oye exclamar a algunos de los protagonistas del encuentro «¡Tor!, ¡tor!, ¡tor!» o «¡Elf meter!» no sufre alucinaciones. Es que está jugando el F.C. Mallorca Topline y alguien está gritando gol o pidiendo un penalti.
Estas son algunas de las peculiaridades del primer club del mundo integrado casi exclusivamente por jugadores no nacidos en el país al que está afiliado y que ayer debutó con un resultado escandaloso. Un rotundo 13-0 al Campanet. Si siguen a este ritmo, en siete años podrán aparecer en la Primera División. De momento, deben conformarse con la modesta Tercera Regional.
Fundado el pasado 12 de marzo de 1999 y registrado en el Registro de Asociaciones Deportivas el 6 de abril, el Mallorca Topline tiene su sede social en una céntrica calle de Palma, aunque juega como local en el Campo Municipal de Can Caimari, en Es Coll d'en Rebassa.
Españoles
Sus extranjeros son el menorquín Francisco Borrás y el mallorquín Cristóbal Marín, que a su vez es el vicepresidente.
Michael Scheike es el entrenador jugador de este peculiar equipo formado por alemanes que residen y trabajan en la isla. Scheike, de 36 años, ejerció como ayudante de Berti Vogts en la selección Sub-21 cuando éste dirigía a la selección germana y llegó a ser internacional alemán en las categorías inferiores. Su posición natural es la de libero.
Según explicó ayer Cristóbal Marín, vicepresidente y jugador, a este periódico el Mallorca Topline «no pretende ser el equipo de los alemanes, sino el equipo de los residentes».
El nacimiento de este club no fue nada fácil. «Tuvimos que mover bastante papeleo, mucho más que si se tratara de un conjunto formado por jugadores españoles».
Las peculiaridades no acaban en el terreno de juego. El Mallorca Topline está patrocinado por la empresa Intec Electric S.L. y su página web está al nivel de los mejores clubes de Europa, con detalladas fichas técnicas de cada uno de los 20 futbolistas que integran el equipo. También aparecen mensajes para animar al equipo o incluso una tarifa de precios para los anunciantes que quieran lucir su publicidad en el póster del equipo -durante la semana previa a cada encuentro tienen previsto repartir un millar- o en la publicidad estática del campo. Ya hay vendidos algunos paneles en el Campo Municipal de Can Caimari.
La plantilla, como la mayoría de los equipos regionales, suele entrenar dos o tres veces por semana, y siempre de noche por las obligaciones laborales de los jugadores.
La afición es «mayoritariamente» germana «aunque la gente del Coll también anima bastante y en el vestuario se habla alemán, si bien la mayoría domina el castellano.
Si algunos futbolistas del Topline demuestran sobre la tierra de los campos de Tercera Regional un pequeño tanto por ciento del currículo que aparece en su historial, este equipo será campeón.
El delantero Robert Fröhlich, de 19 años, probó fortuna en el Borussia Moenchengladbach; su compañero de línea Torge Mühlenkamp, de 26 años, fue seleccionado por el combinado de Baja Sajonia y el centrocampista Matthias Minkus, de 25 años, llegó a vestir la camiseta del combinado alemán Sub-17.







sábado, 10 de enero de 2015

Aprendiendo francés en Toulouse

Cuando regresé de Suecia, sabía que en un año como máximo debería ir a la mili. ¿Cómo aprovechar ese tiempo en algo útil? Recordé que cuando se fue de Suecia, mi amigo Marcelo fue a Francia unos meses a aprender francés. En aquella época, ya comentamos que para lo que cuesta otro idioma como el sueco o el inglés, con mucho menos esfuerzo se puede aprender francés. ¿Porqué no?

Pont neuf en Toulouse


Toulouse, febrero a octubre de 1993

Estuve en Suecia como becario IAESTE, pero uno del grupo en IBM era becario COMMET (un antiguo programa europeo similar a los actuales Erasmus). Nacho me explicó como había conseguido su beca y me fui a Barcelona, a la Cámara de Comercio a ver que había para mi. Allí se alegraron de que alguien se interesara por las becas a países francófonos, pues nadie las quería. Tenían para elegir entre varias entre Francia, Bélgica y Luxemburgo. Todo un lujo. Pedí la de Francia, en Toulouse, que era para ir a MATRA MARCONI Space (actual Airbus Group). Iba a recibir un pequeño sueldo de la empresa y una beca para completar mis necesidades durante la estancia. Mucho menos dinero que en Suecia, pero tenía 9 meses por delante para aprender un nuevo idioma. Hubo algunos retrasos durante el otoño de 1992 y me dio tiempo de estar unos 3 meses en casa, machacándome con un curso con cassettes de francés que había empezado durante los dos últimos años de carrera. 
En febrero ya tuve el visto bueno de la empresa para empezar. Fui en autobús desde Barcelona (unas 5 horas) y me presenté en la oficina de turismo de la estación de Toulouse dónde hablé en una especie de francés por primera vez. Pedí como llegar al albergue (que fue el peor que he visitado) y pasé la noche. A la mañana siguiente me llegué a la empresa dónde me presentaron. Claude, ingeniero que hablaba español e inglés, me enseñó las instalaciones dónde diseñaban y construían satélites. Había también zonas reservadas que eran proyectos militares. La empresa era un pequeño pueblo con control de seguridad para entrar, una veintena de edificios, calles, cantina, parkings, etc.


Mi departamento era el de Modelización y eran una veintena de personas, bastante jóvenes. Entre ellas una becaria española, Tibi, y un estudiante italiano, Giovanni. Ellos iban a ser mis mejores amigos durante ese año.
El departamento desarrollaba un sistema informático para diseñar satélites. Primero se hacía el diseño geométrico (dónde yo iba a trabajar), un mallage en triángulos y luego varias herramientas de simulación (materiales, electromagnetismo, etc) que ayudaban a los ingenieros a realizar el diseño. Cada mañana todos nos daban el bon jour, trabajabamos en estaciones de trabajo Unix (Sun, Solaris, AIX) programando en C y Fortran y a la hora de comer íbamos a la cantina dónde se comía muy bien y a buen precio.




A los pocos días de llegar, me asignaron una habitación en las residencias universitarias Daniel Faucher. Allí iba a estar muy bien y hacer más amigos como Alain. Había comedor, lavanderías, cabinas telefónicas y cocina en la habitación. Estaba en una isla del río Garona y el único inconveniente era que estaba lejos y a dos trayectos de bus del trabajo. La solución fue comprar una bici de carreras de segunda mano y podía ir más rápido y barato que en el bus. Mis compañeros hicieron lo mismo, excepto Tibi que tenía coche pero también se compró una bici.
Ese año fuimos varias veces a los Pirineos, muchas al cine, y a jugar a futbol cerca de la residencia. Por mi cuenta viajé a la Bretaña en autostop, a París, visité a Marcelo que por ese entonces vivía en Milán y también a Thierry que estaba en Cassis.
Lo importante para aprender un idioma in-situ es hablar el idioma. Aparte de estudiar mi curso con cassettes cada mañana, hicimos muchísimas cosas con franceses y marroquíes. Conocimos un grupo de jóvenes, les amis d'Europe, que se reunían para charlar en un bar cada semana y unas chicas españolas que se unieron al grupo, a Carlos y a Phillippe. En el trabajo sólo hablaba francés y a los tres meses ya no había problemas de comunicación. La documentación la escribía en inglés, pues los clientes del programa no eran sólo franceses. 
En el verano, recibí varias visitas como las de mi amigo David o mis padres y primas que estuvieron una semana en Toulouse. Además nos lo pasamos en grande saliendo a las terrazas y los pubs de noche.



Tras nueve meses y aunque yo quería quedarme más tiempo tuve que volver ya que me tocaba empezar la puta-mili. Aprendí muchísimo francés, los lenguajes C y Fortran, hice muchísimos amigos y vi como se trabajaba en proyectos punteros. Me dijeron que volviese al acabar, cosa que finalmente iba a hacer en una segunda etapa que sería más corta.




viernes, 14 de noviembre de 2014

10 consejos para viajar

  1. No planifiques tu viaje y se convertirá  en una aventura. Habla con los otros viajeros y con los locales durante el viaje. Así elegirás mejor dónde ir.
  2. Aprende las costumbres de los locales: idioma, comida, etc. Intenta comportarte como ellos. Quédate en sus hoteles y come en sus restaurantes, no en establecimientos que puedas encontrar para turistas. Disfrutarás más y gastarás menos.
  3. Comparte habitación cuando puedas. En albergues (los Youth Hostels son para mi la mejor cadena de hoteles del mundo) lo puedes siempre hacer y harás amigos (y amigas!).
  4.  No uses taxis dentro de lo posible, en cambio haz autostop y usa el transporte  público
  5. Come en la calle, productos y platos locales.
    Haz actividades para locales. Ejemplo: cursos baile, cursos de cocina, cines, etc.
  6. Gasta poco y te divertirás más: tómalo como un juego (a ver hasta dónde llego con X Euros, aunque tengas más...)
  7. Haz un diario o un blog: lo revivirás y puede que algún día lo publiques. Animarás a tus amigos a seguir tus pasos. Me está pasando a mi.
  8. Aprende algunas palabras locales: hola, por favor, gracias, buenos días, los números, etc. Puede que acabes matriculado en un curso de la Escuela Oficial de Idiomas o viajando con un buen diccionario de lonely planet
  9. Viaja solo alguna vez. Te sorprenderás la gente que puedes conocer y lo fácil que es. Si esperas viajar con alguien a veces te pierdes el viaje.
  10. No uses GPS! Con los mapas, planos o incluso una guía de viaje lonely planet te lo pasarás mejor.

                                   Viajando solo y en autostop por la Bretaña en 1993

Leelo en Inglés

Mi amiga Ana siempre me comenta (ver comentarios abajo) que olvido poner un secador de pelo. Para ella le recomiendo aquí uno de viaje a buen precio:
JATA SC371 - Secador de viaje 1.100 w